Seamos claros, La Rejunta sigue sin ganar. Ese tampoco era el objetivo de hoy. Después de dos años y medio sin jugar, lo importante era ver el comportamiento del equipo, la actitud y evaluar el futuro del conjunto de negro.
Con respecto a sus últimas presentaciones, La Rejunta mejoró exponencialmente, pese a la falta de aire por momentos de algunos de sus integrantes. Jonathan González empeñó los pulmones y en el segundo tiempo expiró. Alejandro Portilla comenzó a boquear en el primer tiempo, pero supo dosificar las cargas y aguantar como los grandes.
El equipo comenzó con preocupación cuando a minutos del pitazo inicial recibió la noticia de que el guardameta Luis Paulino Naranjo prefirió perderse el juego a salir añejo. También canceló su participación Junior Cerdas. Pese a ello, lograron reforzarse con Marco Portilla y un portero desconocido.
Las adversidades continuaron: a la falta de agua que afectó a la mitad del país este sábado (y que impidió la correcta hidratación) se sumó el suicidio de los tacos de Randy Fonseca, mismos que estaba estrenando. Con las patas forradas en masking el espigado defensor pudo terminar con actitud el partido.
Como es costumbre, el equipo se vio bien cuando empezó a tocar el balón en corto. A las tradicionales sociedades de Fonseca-Ilama y Portilla-González se sumó la magia de Marco Portilla al juntarse con Alejandro y con Layner Ilama. De esta forma, La Rejunta tocó a la puerta rival con insistencia y le abrieron ocho veces. Una a Jonathan, dos a Marco, a Randy y a Layner y un autogol.
En defensa, el equipo aguantó, pero en reiteradas ocasiones el aire no alcanzó para cubrir los contragolpes del equipo rival (al cual enfrentaba por primera ocasión) y terminó recibiendo 12 goles, pese a la buena actuación del portero y las reiteradas coberturas de Randy y Marco.
En síntesis, el mejor partido de La Rejunta en los últimos tiempos culmina en 8-12, augurando un buen futuro, siempre y cuando se mantenga el compromiso de seguir jugando ahora. El muñeco sale porque sale, ya hoy se asomó otra vez y casi se logra desenterrarlo. De la próxima no pasa.
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agosto 09, 2014
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